Max Merkel, con Brehme y Maradona
Primer Equipo

25 AÑOS DE AQUELLA PRIMERA VEZ DE MARADONA EN NERVIÓN

Se cumplen 25 años del primer gol de Maradona en el Sánchez-Pizjuán, el 7 de octubre de 1992. Día que hizo el gol del triunfo ante el Zaragoza, limó asperezas con el germano Brehme, fue el centro de todas las miradas y localizó el único espectáculo de su debut en Nervión

A una semana de la cláusula de la magna Exposición Universal de Sevilla en La Cartuja, Diego Armando Maradona, el astro mundial por excelencia -con el escudo del Sevilla FC en el pecho-, apareció por la bocana de vestuarios de Nervión, convirtiéndose en sí mismo en el espectáculo futbolístico de ese 7 de octubre de 1992, provocando una repercusión planetaria. Su estado de forma no era el idóneo, pero su talento excelso estuvo en perfecto estado de revista. El Pelusa había debutado en San Mamés (con derrota 2-1 ante los vascos), pero su reto era iniciar con victoria en Nervión su aventura sevillana en el equipo de Bilardo y Simeone. Fue su primera vez en el Sánchez-Pizjuán... y su primer gol

El partido fue malo, pero en la retina de los sevillistas quedó grabado para siempre su gol desde los 11 metros, toque de seda, junto al palo a la derecha de Cedrún, tras el penalti que Casajuana Rifá, colegiado con apellidos de árbitro, decretó sin dudarlo por un derribo a su compatriota Simeone. El 1-0 -que fue definitivo y a la postre el de la victoria sevillista- pudo redondearse con un 2-0, después de otra falta directa magistralmente lanzada por Maradona desde fuera del área al mismo palo del penalti, pero en este caso Cedrún estuvo listo y logró desviar in extremis a córner lo que hubiera sido un golazo de pañuelos.

El 1-0 final lo pudo redondear el astro argentino con un segundo gol de falta directa, pero Cedrún logró desviar el cuero de lo que hubiera sido un golazo de pañuelos

Se recuerda más ese gol del debut de Maradona ante el sevillismo, pero en noviembre de ese año -con la magia futbolística aún en plena efervescencia-, El Pelusa ayudó a la victoria ante el Rayo (3-2) en casa (con tantos de Maradona, Monchu, Simeone) y, siete días después, en Vigo, el triunfo ante el Celta (1-2, goles de Maradona y Bango). Los que disfrutaron del espectáculo en el propio césped nervionense ese 7 de octubre fueron Unzué; Diego, Prieto, Martagón, Rafa Paz; Marcos, Simeone, Bango; Conte y Monchu, en zona de ataque junto al argentino.

El encuentro no fue bueno, quizás de los peores del curso, pero ese día no importó nada, centrando la grada todas las miradas en Maradona. Bilardo mantenía el equipo más bien replegado, para confiar a un Real Zaragoza que dominaba el balón, aunque sin remate. Y un Maradona a la expectativa en medio campo, enviando balones a los estiletes Conte y Monchu esperando el zarpazo.

Con el Zaragoza llegaba Brehme un viejo rival de Maradona, tanto a nivel de selecciones como de clubes. Con ambos se hizo una fotografía para la historia el gran Max Merkel 

Con aquel cuadro maño de Cedrún, Poyet o Gay, venía un alemán que Maradona recordaba bien, Andreas Brehme. En el Mundial de Italia 1990, el defensa germano en el 87' convirtió de penalti el único gol de la final que Alemania ganó a Argentina, devolviéndole Brehme la derrota de cuatro años antes en México 1986, cita en la que quien se impuso fue Maradona. Brehme mantenía una gran rivalidad con Maradona desde años atrás, cuando Inter, donde jugaba el alemán, y Nápoles, equipo de El Astro antes del Sevilla, rivalizaban en la zona alta del Calcio. Con ambos, antes del partido, se hizo una foto otro grande del fútbol alemán y del Sevilla FC, ni más ni menos que Max Merkel, Míster Látigo, que presenció el duelo desde el palco. 

Con un pobre espectáculo futbolístico en el partido, Maradona fue en suma quien terminó adornando la noche con un malabarismo increíble. Casi al final, al dirigirse a lanzar un córner, encontró una bola de papel de aluminio sobre el césped. Abandonó la de cuero y se fijó en la de papel de plata. La levantó con la punta de la bota, la tocó dos veces sobre el empeine y la sacó de tacón desde el terreno de juego. Maradona había prometido espectáculo y ese día, además del gol de la victoria, ofreció su talento de esa forma tan peculiar. Para los anales, ocurrió en Nervión hace hoy 25 años. En ningún otro sitio. El Pelusa salió, mandó, marcó y ganó en su debut en casa… Era su reto, y lo hizo partícipe a un sevillismo ansioso de gloria.

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