Manuel Blasco Garzón
1924/1925

Manuel Blasco Garzón nació en Sevilla el 17 de enero de 1885, estudia en los Escolapios, y más tarde obtiene la licenciatura en Derecho.

Es este un presidente sevillista -perteneciente a la masonería- muy activo, político de reconocido prestigio y muy popular. Orador brillantísimo, omnipresente en la vida social y cultural sevillana durante muchos años, fue presidente del Ateneo de Sevilla entre otros cargos en el mismo.

En 1921, organiza en el Palacio de San Telmo un hospital de sangre para aliviar a los heridos en el desastre de la batalla hispano marroquí que se produce en Annual (Marruecos).

Durante su mandato en el Ateneo se propuso llevar la cultura a todos los rincones de Sevilla. Muestra de ello fue la salida a las casas de vecinos para hacer partícipes de la cultura a aquellos que ni soñaban, tal vez, con poder acercarse a ella. Blasco Garzón pretendía desde su cargo, en 1925, llevar el nivel cultural a los barrios y contribuir a la educación de los ciudadanos, ayudando a la lucha contra el analfabetismo. Un proyecto sin igual en la época.

En el terreno político fue concejal del Ayuntamiento de Sevilla, ejerciendo de alcalde interino en varias ocasiones; diputado por Sevilla en Cortes con la izquierda liberal en 1923; y una vez constituida la Segunda República, se presentó a las elecciones con el Partido Republicano Liberal en 1933 y por la Unión Republicana en 1936. Alcanzó el máximo en política al ser ministro de Comunicaciones y Marina Mercante y después ocupar la cartera de Justicia.

En el aspecto que nos ocupa, el sevillista, se convierte en íntimo amigo de Fray Jerónimo de Córdoba con el que iba a ver los partidos que jugaba el Sevilla en los terrenos de la Trinidad a principios del siglo XX. Como anécdota a contar, acompañaba al famoso fraile el día que éste recibe una pedrada en la cabeza, considerándose por ello a Fray Jerónimo como víctima de la violencia futbolística en nuestro país.

Su llegada a la presidencia del Sevilla FC, no hace sino confirmar los aires de modernidad y cultura en un club que, desde su nacimiento, ha tenido el firme propósito de hacer participar a los jóvenes de la ciudad del deporte del balón.

Durante su mandato el Sevilla consigue dos Copas de Andalucía y es pionero en dos cuestiones sin precedentes en el club: contrata al primer médico que tiene la sociedad. José Manuel Puelles de los Santos, y organiza las primeras concentraciones que realiza el Sevilla, en una finca propiedad del Barón de Gracia Real, más tarde también presidente, en el sevillano pueblo de Villanueva de Rio y Minas. También consiguió que en el Estadio Reina Victoria se jugara la final de la Copa de España entre el Barcelona y el Club Arenas de Guecho. Además, acogió en su directiva a un joven llamado a escribir las mejores páginas de la historia del club: Ramón Sánchez-Pizjuán.

Una vez abandonada la presidencia sevillista siguió ligado durante años a la sociedad, y en 1927 fue nombrado presidente de la Federación Andaluza de Fútbol.

En ese mismo año se convertirá la figura de Blasco Garzón en imperecedera por su presencia en una foto muy especial: la del homenaje a Góngora en el Ateneo. El ciclo de conferencias fue organizado por nuestro presidente, y participaron ilustres como García Lorca, Rafael Alberti, Jorge Guillén y Dámaso Alonso entre otros. Fue en ese encuentro donde se acuñó el término Generación del 27, todo un hito para la cultura de nuestro país que traspasó fronteras.

Blasco Garzón fallece exiliado en Argentina, el 21 de noviembre de 1954, sin poder volver a su tierra. Recientemente se le ha concedido una calle en Sevilla a instancias del Sevilla FC.