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Enzo Maresca en un entrenamiento del Sevilla FC
Primer Equipo

ENZO MARESCA, UN ITALIANO CON PEDIGRÍ SEVILLISTA

01/01/2018
Entradilla
Uno de los héroes de Eindhoven, jugó cuatro temporadas en el Sevilla FC, con cinco títulos y el reconocimiento más importante, estar para siempre en el corazón del sevillismo, vuelve a su casa para seguir soñando ahora desde el banquillo, como ayudante de Montella
Cuerpo Superior

Enzo Maresca (Pontecagnano Faiano, Salerno, 1980) llegó al Sevilla FC con 25 años y se marchó 4 temporadas después con un bagaje deportivo inconmensurable y el mejor de los galardones que cualquier futbolista puede anhelar, es decir, entrar de lleno y para siempre en el corazón del sevillismo. Su compromiso para hacer grupo, meterse en vena la idiosincrasia nervionense, cultivar amigos y, sobre todo, darlo todo en el terreno de juego por el escudo en el pecho, le colocan entre los elegidos en la génesis de la llamada década prodigiosa del club hispalense. 

Maresca se convirtió en una de las piezas clave que llevaron al Sevilla FC a sorprender a propios y a extraños, siendo partícipe en cinco títulos de renombre en poco más de un año. Fue un italiano que aportó hambre y carácter, no exento de calidad. Una raza competitiva que encajó a la perfección en el pedigrí sevillista por excelencia. Ahora, de nuevo en la que fue su casa, vuelve para seguir soñando y aportar -como segundo de Montella- su experiencia y conocimientos de todos estos años. Es el espejo en que reflejarse los actuales jugadores sevillistas

Dos Copa UEFA, dos Supercopas, de Europa y España, y una Copa del Rey son el bagaje del Maresca que se metió en vena la idiosincrasia sevillista

Desde julio de 2005, año en el que Enzo arribó a Nervión, se convirtió en un jugador de referencia en el centro del campo. Disputó en cuatro años 141 partidos oficiales y marcó 21 goles: 96 citas en la Liga (13 tantos), 23 en la Copa de la UEFA (5 goles), 14 en Copa del Rey (2 goles), 2 en la Supercopa de Europa (1 gol) y las 2 citas en la Supercopa de España, así como jugó 4 partidos en la Champions League. De los goles en su primera campaña, dos de ellos fueron en la inolvidable final (4-0) de Eindhoven ante el Middlesbrough inglés en 2006.

Cuerpo Inferior

Eindhoven, la palabra mágica del sevillismo, meta dorada que no se sabía si se iba a repetir. Dos goles de Maresca en la memoria eterna, siendo nombrado además el mejor jugador de la final. Una UEFA en la que el italiano jugó 11 duelos y firmó tres goles. El guiño emotivo aún permanece en la remembranza nervionense, ya que Maresca donó en premio en metálico (10 mil euros) al Hospital de San Juan de Dios.

Disputó 141 partidos y firmó 21 goles, dos de ellos en la inolvidable cita de Eindhoven, donde fue nombrado el mejor de la final, donando el premio a San Juan de Dios

A esa imborrable primera UEFA siguieron la Supercopa de Europa de ese año 2006 ante el FC Barcelona (3-0). Y de una tacada, en 2007, la segunda UEFA de Glasgow, en la que Maresca jugó 45 minutos ante el RCD Espanyol (2-2 y penaltis), la Copa del Rey ante el Getafe (1-0) y la Supercopa de España frente al Madrid (1-0 en casa y 3-5 en el estadio Bernabéu). En el Sevilla de Jiménez fue dejando paso a otros, perdiendo algo de protagonismo.

Decir Maresca es recordar un gol de penalti al eterno rival verdiblanco (1-0 con nueve jugadores sevillistas en el campo) para calibrar su compromiso con el club y su saldo más que positivo en su trayectoria blanquiroja, imbuido al máximo de la idiosincrasia nervionense. Así como evocar el tatuaje en su piel -’16 por siempre’- recordando a su amigo Antonio Puerta, enésimo guiño a su talante sevillano -su mujer es utrerana- y sevillista. Enzo jugó sólo cuatro años en el Sevilla FC de sus 20 años de profesional. Este verano había iniciado su etapa en los banquillos tras fichar por el Ascoli Picchio de la Serie B italiana. Ahora, en su regreso a los 37 años a Nervión no es ni mucho menos el de un extraño sino el de un fiel más a la causa nervionense, permaneciendo para siempre en el corazón del sevillismo.