El Sevilla FC levanta su tercera Europa League en el Juventus Stadium
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SE CUMPLEN CINCO AÑOS DE LA TERCERA UEL EN EL JUVENTUS STADIUM

El segundo ciclo de títulos europeos consecutivos llegaba en tierras italianas, donde un trallazo de Gameiro cerró la tanda en la que Beto volvió a brillar

Habían pasado 120 minutos de intenso fútbol, en los que el Benfica buscaba ese gol que rompiera la maldición de Béla Guttmann de la que tanto se había hablado en los días previos al choque. Y es que los benfiquistas luchaban con siete finales continentales perdidas de forma consecutiva. Por su parte, al Sevilla le había dado tiempo a adquirir ese poso que le faltaba en las anteriores finales europeas y que se había ganado con tres títulos europeos y otros tantos nacionales. Es cierto que el equipo luso había enseñado los dientes en el tiempo reglamentario y en la prórroga, pero ya sólo valía la fuerza mental ante la portería del Juventus Stadium tras la que animaba la afición sevillista.

Ni tan siquiera hizo falta completar la tanda, ya que después de tres lanzamientos por cada equipo, las cosas se habían puesto muy de cara. Bacca y Mbia, pese a acabar muy tocados, acertaron ante el incipiente Oblak, a los que les siguió el siempre entonado Coke. Por su parte, aunque Lima había abierto la tanda acertando ante Beto, el portugués le atajó los lanzamientos tanto a Cardozo como a Rodrigo. El cuarto turno lo abrió sin margen de error Luisao, que sí acertó, por lo que el segundo 'match ball' estaba en los pies de Kevin Gameiro.

Otro que no se había dejado ni un ápice de energía pero que necesitaba realizar un último golpeo certero para llevar la tercera a las vitrinas de Nervión. Mirada fija en Oblak, dos pasos largos y otros dos mucho más cortos para dirigir un derechazo cruzado a la zona donde los penaltis son casi imposibles de parar. La violencia del lanzamiento hizo que el meta esloveno no tuviera apenas margen para intuir la dirección del balón, que se estrelló en la red acercándolo lo máximo posible a los sevillistas de las primeras filas. Nada más ver que entraba, el galo tomó la misma dirección, justo antes de que jugadores y técnicos sevillistas comenzaran a formar esa piña tan familiar para todos en ese tipo de citas.

Mientras Guttmann seguía más presente que nunca en el otro fondo del estadio turinés, en el lado sevillista todo era alegría, en lo que se acabaría convirtiendo en el inicio del segundo gran ciclo de títulos del siglo XXI para el Sevilla FC. Atrás quedaban momentos inolvidables, como la propia tanda en el Villamarín o el 'Mbiazo' en Mestalla, momentos sin los que habría sido imposible llegar a Turín y que con el paso del tiempo han tomado, sobre todo en este segundo caso, casi más relevancia que la propia tanda que hizo al Sevilla tricampeón en Italia.

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