Apunta que el fútbol ha cambiado mucho desde que él comenzó como futbolista. "Aquello que cuando yo jugaba decían que era lo que rodeaba al fútbol, ahora está dentro y hay que saberlo entender", indic
Michel afronta uno de los momentos, si no el que más, clave de su carrera como técnico. El madrileño concedió una entrevista a la revista SFC 1905 en la que aborda todo tipo de cuestiones, por ejemplo cuál es su concepción del fútbol y del manejo de un vestuario, que sin duda no tiene desperdicio. Para Michel todo se basa en la vocación y de ahí hay que partir: “El entrenador creo que tiene que dar muestra, y no es un evangelio lo que digo, a los jugadores de cuál es su parte del trabajo y cómo tienen que desarrollarla. Yo siempre he dicho a los jugadores y a toda la gente que los rodea que nadie nos ha obligado a ser futbolistas o entrenadores, que lo hacemos por vocación y las vocaciones las hace uno para sentirse bien, no para sentirse frustrado. Creo que los jugadores del Sevilla tienen un nivel como para no sentirse así, se tienen que sentir seguros de sus posibilidades…” Y, en este sentido, no duda en mojarse, cuando se le pregunta si querría un Michel para su equipo: “No, no, yo era un tío raro (risas). Pero si pudiésemos convencer a los jugadores con la vocación que yo tengo, si pudiese saber que mis jugadores tienen esa vocación, si la tuvieran al 70%, dormiría tranquilo, que lo hago, porque duermo mejor desde que tengo trabajo que cuando no tenía. Pero, insisto, si pudiera hacerles una transfusión de ilusión a estos futbolistas, porque también ha cambiado la generación, entonces estaría muy tranquilo”.
En el tema del cambio de generación, Michel incluso pone a sus propios hijos como ejemplo, asegurando que no tiene nada que ver el hecho de ser o no futbolista: “No, mire, hay una serie de circunstancias que… Yo tengo un hijo futbolista y otro que no lo es. Sin embargo, los síntomas en cuanto a comportamiento son los mismos. Ahora tenéis de todo y antes no teníamos de nada. Yo quería ser futbolista y si no lo hubiese sido, no me planteo dónde hubiera acabado, porque yo tenía una vocación tan fuerte que sólo quería ser eso. Ahora todo es más accesible, más variedad, mucha más oferta en todo y sin embargo antes sólo había una puerta y a la vez una rendija, y había que meterse por ahí. Ahora hay muchas alternativas y se dejan pasar oportunidades y creo que no se puede dejar pasar la oportunidad de ser futbolista y sentirse futbolista. Una cosa que me llama la atención es salir a un campo con 40.000 espectadores como éste, que están delante de ti… Eso es inigualable, esos diez minutos de antes del partido en los que todo el mundo está pendiente de ti es algo que no se siente en otra profesión”.
Y continúa: “Es que estamos abandonando los valores, que es algo que no tiene nada que ver con el progreso y la modernidad, son cosas que hay que tener siempre. No sé por qué la gente confunde el ser rico con no ser humilde o diferencia la grandeza de la libertad… Todas esas cosas se confunden un poco y creo que deberíamos ser todos mucho más respetuosos, mucho más cariñosos y en general mucho más divertidos".
Para Michel el fútbol ha cambiado desde que él comenzó como jugador hasta ahora, “porque aquello que cuando yo jugaba decían que era lo que rodeaba al fútbol, ahora está dentro y hay que saberlo entender. Hay que hacer un reciclaje constante, porque las cosas cambian, y cambian muy deprisa”. Y especifica: “Antes he viso la foto del equipo que ganó la primera UEFA. Es una foto de hace cinco años y sólo quedan tres jugadores… Eso es muy difícil, es muy difícil renovar las plantillas, porque las paredes sólo las saben pintar los que llevan mucho tiempo y si no están, quién te las pinta. Y eso ahora en el fútbol pasa constantemente en los vestuarios, que se renuevan, pero a la vez estás arrancando las raíces… Por eso me gusta tanto la cantera, porque a veces se juntan varios chavales con sus raíces y al final eso tiene su consecuencia”.
De ideas claras, Michel es consciente de que siempre se le va a aponer en entredicho cada vez que asuma un nuevo cargo: “Ahora también dicen que el traje me viene ancho y si mañana me llaman para seleccionador, que esperemos estar mucho tiempo en el Sevilla, me dirán que también la selección es demasiado grande. Eso va a ser siempre así conmigo, son etiquetas que llevo y que no son fáciles de quitar. Yo de verdad que no peleo con eso. Me hice entrenador muchos años antes de dejar de jugar”.
Tampoco se fatiga en contemplar lo que se dice él, mostrándose consciente de que es un hombre que levanta sentimientos encontrados allá por donde pasa: “Sí, estoy convencido, pero hace mucho que no pierdo tiempo en estas cosas. En mi trabajo pasa igual y con mucha frecuencia cambio la opinión de la gente cuando me conoce. Soy un tío normal, un tío accesible, mi carácter es el de un deportista corriente, soy de una familia media baja de toda la vida de España. Me ha tocado la oportunidad de ser visible más que de ser famoso y de que la gente hable de mí sin saber, con los prejuicios… Y eso es normal, contra eso no voy a luchar”.
Lo que si tiene claro que el presente “es un gran reto como técnico, pero ya he tenido otros. Soy de siempre un enamorado del fútbol y todo me parece un reto, porque es mi vocación. Pero venir al Sevilla FC es algo maravilloso e impensable”.
Y como garante como el éxito, pone en la mesa su experiencia, no sólo de entrenador, sino también de jugador: “He jugado 800 partidos en mi carrera, entre equipos y selección. Si llegas a un vestuario y no lo reconoces ya tienes mucho tiempo perdido en intentar hacer cosas que son nuevas para ti… Para mí no hay nada nuevo en lo que he visto estos días, es algo que he pasado como jugador y como entrenador...”. Eso sí, admite que no siempre pensó que sería entrenador: “No lo tenía tan claro, porque creo que el entrenador siempre es la cuerda débil de todo este montaje que hay alrededor del fútbol, pero me sentía entrenador cuando era jugador y ahora al revés, me siento jugador, intento pensar por ellos, trasladarme a lo que piensan ellos para intentar ayudarles. Creo que está bien tener esa experiencia de los dos sitios, porque te acerca mucho más rápido a los jugadores. Los jugadores, cuando me puse a entrenar con ellos, ya sabían qué tipo de código manejábamos. Eso es sencillo, porque llevo en un vestuario desde los 12 años”.
Michel, además, deja claro que no ve en el Sevilla un trampolín, porque “quiero estar todo el tiempo que pueda. No me parece fácil estar en un club que sea mejor que éste, por eso no lo veo como un trampolín. No he venido aquí para ver si luego puedo ir a otro equipo que se considere mejor… Me gustaría estar aquí mucho tiempo”.
Y desvela, dicho sea de paso, cómo fue el primer encuentro que tuvo con el Presidente: “Quería conocer de primera mano mi propuesta. Habíamos hablado de manera cordial, pero no de manera laboral, quería saber cuál era mi pensamiento, qué planes quería desarrollar. Y bueno, lo primero y mas importante es que le dije que era un hombre de club, que no veníamos a intentar cambiar una cosa que funciona de la manera que lo hace. Le dije que intentaría aprovecharme de esa circunstancia para seguir el camino que tiene que mantener el Sevilla FC”.