Antonio Álvarez, en un entrenamiento del Sevilla FC
Primer Equipo

ANTONIO ÁLVAREZ, AL SERVICIO DEL SEVILLA FC DESDE HACE 45 AÑOS

Después de tres lustros como jugador y otros 15 años en el cuerpo técnico de la primera plantilla, el marchenero regresó con éxito al banquillo de la mano de Joaquín Caparrós para cumplir el objetivo que se había marcado desde el club

Hay personas cuyo destino parece escrito de antemano. Eso debe pensar de sí mismo Antonio Álvarez, que lo ha sido prácticamente todo en el Sevilla FC y que en este último mes ha tenido la oportunidad de retomar una labor que le ha caracterizado durante gran parte de su vida, la de hacer aún más grande a su club. Nacido en Marchena, Álvarez se tuvo que marchar a Alemania muy joven con su familia por temas laborales, pero regresó a casa para probar suerte haciendo lo que más le gustaba, jugar al fútbol. Llega al Sevilla Atlético en 1973 y no tarda demasiado en destacar, debutando un año más tarde con el primer equipo a las órdenes de Roque Olsen. Aunque su posición inicial fue la de centrocampista, poco a poco se va asentando en el centro de la defensa y se gana a pulso el apodo de 'Mariscal del área', pues fueron doce las temporadas en las que permaneció en el primer equipo en la máxima categoría, justo tras el debut un ejercicio antes con el equipo ya matemáticamente ascendido.

A la edad de 33 años decide abandonar Nervión pero no cuelga las botas, marchándose al CD Málaga y posteriormente al Granada CF, lo que le permitió alargar su carrera hasta los 40 años, cuando sí cerró esa etapa en 1995. Pero ni mucho menos su vinculación con el fútbol y con el Sevilla FC se iba a terminar entonces. De hecho en la 96/97 ya está de regreso en el club para ejercer como segundo de José Antonio Camacho, al que sustituyó en aquella temporada de forma interina durante un partido antes de la llegada de Bilardo. Tras formar dupla con el argentino, siguió en el cargo durante las etapas de Juan Carlos Álvarez, Vicente Miera, Julián Rubio y Fernando Castro Santos. Etapas convulsas en las que nunca pensó en bajarse del barco.

Después de su etapa como jugador entre 1973 y 1988, formó parte del cuerpo técnico ininterrumpidamente entre 1996 y 2010

Tras el período en el banquillo de Marcos Alonso y la última etapa de Juan Carlos Álvarez, llegó Caparrós y con él la estabilidad que tanto se había echado en falta en los años anteriores. Y aunque el utrerano decidió no seguir en 2005, Álvarez continuó siendo el segundo de abordo de la dirección técnica también para Juande Ramos y para Manolo Jiménez. Precisamente acabaría sucediendo al arahalense en 2010, tras nada menos que 14 años consecutivos formando parte del vestuario nervionense desde el otro lado. Con la victoria en la final de Copa y la clasificación para Champions con el inolvidable gol de Rodri, el club optó por su renovación. Sin embargo, tras la eliminación en la ronda previa y el irregular inicio liguero, su marcha se consumó a finales de septiembre de 2010.

Se ponía así punto y seguido a una trayectoria de décadas que más allá del reconocimiento popular, quedó reflejada con la concesión del Dorsal de Leyenda a finales de 2016. Apenas unos meses más tarde, el regreso de Antonio Álvarez al club quedaba confirmado con su nombramiento como director de la Escuela de Football Antonio Puerta, así como en labores de representación de relacionados con la Fundación. En las últimas semanas, fue él mismo quien reconoció que estaría dispuesto a ayudar al Sevilla en lo que se le necesitara y poco después llegó su vuelta al banquillo, tras la marcha de Vincenzo Montella. Joaquín Caparrós le incluyó como segundo técnico en el staff de hombres de la casa confeccionado para sacar adelante el objetivo europeo y de esta forma Álvarez volvió al vestuario sevillista ocho años después, logrando con el resto del equipo la meta deseada.

Tras serle concedido el Dorsal de Leyenda a finales de 2016, el marchenero regresó al club como director de la Escuela de Football Antonio Puerta

Hablar de hombre de club en el Sevilla FC es sin duda hablar de Antonio Álvarez Giráldez, aquel chico que llegó de Alemania para cumplir su sueño a mediados de los años 70 y que más de cuatro décadas más tarde puede presumir de ser pasado, presente y futuro de la entidad de su vida. Esa a la que ha ayudado a catapultar hacia el éxito desde diferentes facetas, consiguiendo seis títulos para el club, el Dorsal de Leyenda a título individual y el agradecimiento de todo el sevillismo por tantos años de abnegado trabajo.

Departamento de Comunicación