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Sevilla FC 1-0 Real Madrid 
El Sevilla hizo una gran primera parte. En el segundo periodo notó el cansancio. Duda realizó un excelente encuentro y provocó el penalti que transformó Luis Fabiano. Keita brilló en la medular y Palop volvió a convertirse en protagonista con dos enormes intervenciones
Estamos a 11 de agosto y eso se ha notado en el Ramón Sánchez Pizjuán. Tanto Sevilla FC como Real Madrid evidenciaron que aún no están al cien por cien y de hecho, lo mejor del partido sucedió en el primer periodo. A los puntos el Sevilla fue superior. Y a los goles también, gracias al penalti transformado por Luis Fabiano, provocado por Duda, gran partido el del portugués por cierto. Gol que coloca al Sevilla en ventaja en final a doble partido, que invita al optimismo y que deja algunos detalles a destacar, como la tremenda presencia de Keita en la medular o el permanente estado de gracia de Palop.
Todo eso en un partido intenso, un choque de trenes en el que el Sevilla comenzó enchufado, dando estopa a su contrario. Luis Fabiano rozaba el primero nada más arrancar y aunque había algunas dudas abajo, ahí estaba Palop para ganarle un mano a mano fundamental a Raúl. El encuentro pintaba bonito, con dos equipos que querían dominar. Keita se encargaba de evitar el empuje madridista y las contras nervionenses llevaban cicuta pura. De esa forma, con una contra, llegó la jugada decisiva. Renato busca el desmarque de Duda y el portugués es derribado dentro del área por detrás por Sergio Ramos. Incomprensiblemente, el colegiado no expulsaba al camero, ni siquiera le amonestaba. En cualquier caso, a Luis Fabiano se la traía al pairo y fusiló con un derechazo fulminante a Casillas.
Con el gol el Sevilla se creció, volvió a mostrar sui mejor cara. A Duda le salía todo y de hecho coqueteaba con el tanto en varias ocasiones. Empujaban los locales y era Luis Fabiano al borde del descanso el que arrancaba los uys del respetable con un empalme que se fue arriba por muy poco. Fue el último capítulo del primer periodo. Ahí comenzó a morir el choque, porque en la reanudación ambos equipos bajaron el pistón. Se notaba que las piernas de los futbolistas de ambos equipos no están aún preparadas para aguantar tantos minutos y en concreto a los de Juande se les notaban ciertas imprecisiones cuando había que dar el último pase.
El encuentro se consumía sin que nada lo alterase. Conforme avanzaban los minutos los sevillistas comprendieron que mejor que forzar para conseguir el segundo era conservar la renta. Y lo consiguieron, aunque no sin sobresaltos. O sobresalto, cuando Diarra soltaba un ajustado latigazo al palo izquierdo desde la frontal y Palop sacaba una manopla salvadora que hacía las delicias del personal. A partir de ahí, nada más que contar. El Sevilla jugó mientras tuvo fuerzas y en su primera final de este intenso mes de agosto cosechó un resultado que invita al optimismo. Todo ante el Real Madrid, que ha caído en Nervión en sus últimas cinco comparecencias. La vida sigue igual.