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Enzo Maresca se ha despedido del sevillismo este mediodía, ya que se desplaza a Roma para ultimar los detalles de su contratación por el Olympiacos griego. Elegante, como siempre, de riguroso negro -camisa y corbata- y rodeado de varios de los amigos que tiene aquí en Sevilla, a los que avisó personamente para que estuvieran hoy con él, Enzo se va sin rencor, sabiendo que ha dejado su semilla en Sevilla. "Tu fuerza interior nos ha hecho grandes, rezaba la pancarta con la que un grupo del os aproximadamente 50 aficionados que había en la puerta 2 del Sánchez Pizjuán esperando al taliano para decirle adiós.
El titular de la noticia deja bien a las claras la satisfacción con la que se marcha el italiano del Sevilla FC, el equipo que le ha permitido saborear la gloria tanto en lo personal como en lo colectivo. "En mi carrera, han sido muchos años de un equipo a otro, y aquí he pasado cuatro años increíbles a nivel de fútbol y de vida en general. La relación entre futbolista, club, afición y cuidad han hecho que la cosa saliera muy bien", explicó el transalpino.
Enzo, cuya situación en el Sevilla se complicó en los últimos meses, llegando a ser silbado por los aficionados en los ratos en los que fue alineado, ya tiene nuevos objetivos: "Espero seguir consiguiendo títulos locales en Grecia y avanzar en Europa más lejos de lo que suele progresar el Olympiakos, que buscaba un centrocampista de mis características y eso me ha decidido".
Resulta un tanto paradójico el mundo del fútbol, que es como la vida misma, pues a mitad de temporada Maresca había llegado a renovar: ·Renové porque creo que el club y el entrenador, y yo mismo, estábamos convencidos de esto. Luego pasaron cosas que pudieron cambiar el pensamiento de algunos. No pasa nada. Aunque parezca un poco absurdo, el míster lo que me dijo ayer fue que era uno más de la plantilla si no me iba. Yo le dije que estaba casi hecho. Los hechos dicen otra cosa, dicen que al revés. Los hechos a partir de enero y hasta junio, no han sido así. Muchas veces me he planteado quedarme en Sevilla para siempre, para acabar mi carrera y para todo. Antes de venir a Sevilla cambiaba de equipo cada año, y aquí han sido cuatro temporadas. No sé si algún día me hubiese ido de aquí si no llega a pasar lo que ha pasado".
Enzo se queda con los bueno: "Cualquier futbolista de los 104 años de historia del Sevilla le hubiera gustado estar en la época que yo he vivido, y además como protagonista. No quiero darle importancia a los malos momentos. Quiero pensar en todo el mundo, en el entrenador que tuve antes y no en pequeñas cositas. Momentos buenos y bonitos han sido muchos, el peor, sin duda, cuando se fue Puerta. Aunque todo el mundo recuerda la primera UEFA, pero he participado también en la segunda con goles importantes. Me quedo también con un gol en el Bernabéu que aplaudió la gente. Hay detalles en todas las temporadas. He tenido momentos buenísimos, espectaculares, y otros malos".
Maresca ha estado a punto de ir a Italia. "Mi primer objetivo era regresar a Italia, es mi tierra y mi país. Pero el Genova, que estaba muy interesado, me quería cedido, y ésa no era la idea. Espero jugar en Italia algún día antes de retirarme".
Pese a que el final de todo no ha sido el más bonito, Maresca tiene en el corazón a la afición sevillista, pues aclara que "desde el primer día ha sido muy bonita. Nació la peña en el momento menos bonito a nivel personal. Me da mucha alegría que todo esta gente se haya acordado de mí cuando no jugaba. Se han entregado y me han prometido que aunque me vaya, la peña sigue. Yo siempre estaré listo para ellos. Ojalá que vengan a verme a Grecia o dónde sea".