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NERVIÓN QUIERE VIVIR SU MASCLETÁ

Martes, 27 de enero de 2009

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 Jorge Luis Borges intentó crear una realidad global que abarcara todos los senderos que van surgiendo en el curso de la vida. Trató de congeniar lo que podía haber pasado con lo que pasó, siempre con su embriagadora lógica, con su verso fácil... El matiz surrealista de la literatura, sin embargo, es difícilmente aplicable al fútbol. En Mestalla podían haber pasado muchas cosas cuando el Sevilla ganaba 1-2, pero finalmente el equipo acabó pereciendo. Eso es lo que ocurrió y lo único que cuenta. Y ahora toca remontar.

Sí, hay que remontar. Nervión vuelve a dictar sentencia, como la noche del Lille, como la del Zenit, como aquella semifinal en la que Osasuna amenazaba con privar al sevillismo de la magia de Glasgow. Dicen que el Valencia viene más fresco, que no ha quemado sus mejores bazas en Mallorca, que tiene que estar en su final al precio que sea. Puede que todo eso sea verdad, incluso puede que el Valencia sea el campeón, que el Sevilla esté aturdido por las lesiones y que el Valencia lo haya eliminado en Copa diez de las catorce ocasiones en las que se han enfrentado. Puede ser. Pero eso es historia y la historia, como bien dijo Alejandro Dumas, está para ser violada y hacer preciosas criaturas. Toca retar a las estadísticas y engrandar el bello sueño de la quinta Copa.

Sólo hay un billete para seguir adelante, la batalla es sin cuartel, Nervión decide y la afición tiene que encender el ímpetu del equipo ante los levantinos. Ellos van ganando, sí. Pero este jueves juegan 45.000 contra once. 45.000 gargantas contra 22 piernas que tienen que temblar. 45.000 pasiones contra once escudos. 45.000 sueños contra el peso de unas estadísticas que hay que hacer añicos. 45.000 puños al alza desafiando el pasado, listos para concebir un bello alumbramiento.

Que sepa el Valencia que para seguir su camino tendrá que dejarse la vida en Sevilla. Que tiemble con el ambiente que le espera, que sienta el furor de la hinchada, que vuelva la épica, que Nervión brille y deslumbre al rival. Luz y más luz ante la oscuridad del fracaso, rojo pasión sobre el negro azabache del rival para demostrar que el Sevilla y su escudo son mucho más grandes que los ciclos que vienen y van... Ganar es obligación de todos y todos tienen que contribuir a que Nervión hierva al máximo. La caldera del Sánchez Pizjuán ya está en el fuego y los aficionados tienen que desgastar sus mecheros para ampliar la llama... Las ilusiones bullen, Nervión es un brasero, una hoguera de sueños y anhelos que quieren consumar una mascletá histórica. El sevillismo tiene que encender la mecha para vivir otra noche mítica.